Cultura Guangala


Los Guangala habitaron en la península de Santa Elena, en la actual población de La Libertad, cerca de las desembocaduras de los ríos y en las lomas de las cordilleras de Chongón y Colonche. Se extendió por las playas y las formas interiores del extremo sur de Manabí y de la mayor parte de la Península de Santa Elena. Sus poblados principales estaban situados en la desembocadura de los ríos, contando además con pequeños caseríos dispersos en el bosque seco.



En esta cultura se confeccionaron grandes cantidades de herramientas de piedra ( cinceles, hachas, raspadores, martillos) que eran utilizadas para tallar objetos de madera. La metalurgia también estaba muy avanzada, recurriéndose a distintas técnicas tales como el martillado de láminas, el repujado, el soldado y el fundido. Anzuelos de cobre, agujas, narigueras y pequeñas estrellas de cinco puntas de función desconocida, son algunos de los elementos que se manufacturaban con estas técnicas.


Una característica sobresaliente de esta cultura fue la gran cantidad de instrumentos musicales encontrados en sus asentamientos. Se encontraron numerosos silbatos, posiblemente elaborados para uso ceremonial, que en su mayoría representaban figuras zoomorfas como perros y pájaros. También se hallaron representaciones de larvas y gusanos, crustáceos, moluscos, peces, reptiles, y una gran variedad de aves y mamíferos.


En cuanto a la cerámica, destaca una alfarería de brillante rojo-anaranjado y negro con motivos principalmente geométricos, lineales y rectos. También son características las líneas bruñidas sobre superficies sin pulir, así como la utilización de pastillaje para decorar los pies con “caras caricaturizadas” de formas humanas, casi siempre con gestos tristes. 


Las figuras femeninas y masculinas tienen una posible significación religiosa; además presentan una gran variedad de expresiones artísticas que van desde la estilización más completa hasta el absoluto realismo. “El tipo más común y estandarizado es un personaje sin sexo o, posiblemente varón; desnudo si no es por el amplio collar que desde el cuello baja hasta el extremo inferior del pecho. El cuerpo contiene un silbato en la zona púbica” (Óscar Efrén Reyes.- Breve Historia General del Ecuador).


A los muertos se les enterraba dentro de la misma casa. Algunos de los ajuares funerarios descubiertos consisten en vasos cerámicos, pesas de redes, hachas de piedra, anzuelos y pendientes de concha, cajas de concha para guardar la cal, instrumentos musicales, entre otros objetos. Junto con los anteriores es común la presencia de figurillas de cerámica que, aparentemente, desempeñaron importantes funciones rituales.


Se han encontrado, asimismo, cráneos alargados en excavaciones realizadas por estudiosos como Emilio Estrada, Carlos Zevallos y Presley Norton allá por el año 1960, en las localidades costeras de Chanduy y La Libertad en la provincia de Santa Elena así como en Jocay y Agua Blanca de la provincia de Manabí. Según los expertos, entre ellos el destacado arqueólogo Olaf Holm, el proceso de transformación del cráneo se iniciaba desde el nacimiento aprovechando la incipiente fusión de los huesos de la cabeza que están separados parcialmente por fontanelas y suturas interóseas y que para el efecto se aprisionaba el cráneo en sentido anteroposterior entre dos tablillas que eran unidas por ligaduras.


El procedimiento debía ser continuo hasta los 2 o 3 años de edad lo cual originaba deformaciones verticales u oblicuas de la cabeza, en todo caso el cráneo aumentaba en longitud y en sentido lateral provocando compresión de los diferentes órganos y dando como resultado la reducción orbitaria del nervio óptico, exoftalmia ( prominencia exagerada del globo ocular, sinostosis precoz de la sutura sagital y el aplastamiento del etmoides perjudicando de alguna forma los sentidos de la vista y el olfato.

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