Gran Pajatén



Gran Pajatén es un sitio arqueológico ubicado en los bosques nubosos en los andes del Perú, en los límites de la región La Libertad y la región de San Martín, entre los ríos Marañón y Huallaga. 


La ciudadela de Gran Pajatén se encuentra localizado sobre el margen derecho del río Montecristo y a 2.850 metros sobre el nivel del mar, asentado en una meseta. La ciudad fue descubierta en 1964 por Carlos Tomas Torrealba y bautizada con el nombre de Gran Pajatén por el arqueólogo Gene Savoy. Estudios realizados en el 68, por el arqueólogo Duccio Bonavia, dieron como resultados, las descripciones de al menos 18 edificios circulares comprendidos en la ciudadela.



La falta de superficies planas en el terreno se resolvió con la construcción de una serie de muros de contención que formaron terrazas artificiales sobre las cuales se levantaron edificios circulares y cuadrangulares de diferentes tamaños. Se encontraron también espacios libres que pudieron haber sido plazas.



Acerca de las estructuras que se han encontrado en lo que comprende la ciudadela de Pajatén, son de destacar los edificios redondos construidos sobre terraplenes circulares que forman zócalos en el exterior. El ingreso es por las escaleras ubicadas generalmente en el lado oeste. En la construcción se utilizó piedra pizarrosa cortada en bloques planos y unidos con una argamasa arcillosa. Los muros no son rectos, sino que presentan formas redondeadas.



A través de los siglos, la vegetación fue cubriendo las construcciones, por lo que éstas han sido conocidas más detalladamente poco a poco, a medida que se iban limpiando. Varios edificios circulares muestran el exterior de sus paredes decorado con impresionantes frisos hechos con la misma piedra. Hacia el lado sur, sobre dos grandes terrazas, hay magníficos edificios. Los tres más grandes alcanzan diámetros de hasta 14.80 metros y sólo uno de ellos posee decoración también en el interior.




Edificio Nº 1 ...

Es el más importante y está espléndidamente adornado con frisos. A ambos lados de la escalera de acceso, sobre el exterior del zócalo, se observa la representación de cinco personajes antropomorfos cuyas caras son cabezas clavas empotradas en la pared. Están sentados con los brazos y las piernas abiertas y llevan, alternadamente, dos tipos de tocado que parecen representar plumas, en un caso hacia arriba y en el otro hacia abajo.


Edificio Nº 2 ... Edificio de los Cóndores

El edificio de los Cóndores debe su nombre por los frisos encontrados en él. En el interior se encontró un cuchillo de cobre. El piso está hecho con baldosas y tiene una extraña piedra labrada colocada en el centro. Estas piedras eran conocidas como huancas. Se cree que su ubicación bajo el sol era intencional y que estaría relacionada a un culto agrícola típico en la época de los incas.


Los frisos decoran únicamente la pared y no el zócalo. Hay varias figuras, todas diferentes: dos aves con alas extendidas y una gran cola, dos personajes antropomorfos parecidos a los del edificio N° 1, motivos romboidales, cuadrados y hexagonales.


El Pajatén es sin duda una maravilla de la naturaleza y de la mano del hombre ... Si bien es cierto que su ubicación es de muy difícil acceso y está rodeada por una selva bastante tupida y enmarañada, el Gran Pajatén es "sólo" una ciudad de la cultura Chachapoyas, "enigma" de nuestro pasado, no por su naturaleza misteriosa sino por la falta de estudios arqueológicos para comprenderlo. 




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